viernes, 15 de julio de 2016

La importancia de Turquía

Turquía es país de población mayoritariamente musulmana que mantenía unas discretas buenas relaciones con Israel. Si Turquía permitía que la fuerza aérea israelí se entrenase en su espacio aéreo dada las limitaciones geográficas de Israel la industria militar israelí es un proveedor de las fuerzas armadas turcas. Y digo “es” porque tras el incidente el ministro de defensa turco se encargó de dejar claro que el programa de adquisición de UAVs israelíes seguía su curso. Semanas después el presidente y el ministro de asuntos exteriores trataban de minimizar la impresión de una ruptura en su política exterior tras una crisis que hacía pensar que “habíamos perdido a Turquía”.
Turquía es un país al que la Unión Europea debería haber prestado una atención especial. No porque estuviera en sus umbrales llamando a la puerta. No porque haya una importante población diaspórica residiendo en países de Europa occidental. Turquía es importante porque es un enorme laboratorio de la democracia en el mundo islámico donde una emergente clase empresarial, los “tigres anatolios”, están poniendo en marcha el equivalente musulmán de “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” dotado de su propio pensamiento.
Turquía es importante porque fue la cabeza de un antiguo imperio (El Otomano) que llegaba hasta Argelia, incluyendo los Balcanes y prácticamente todo Oriente Próximo. Aunque sea difícil imaginar que el mundo árabe aceptase el liderazgo de un país culturalemente ajeno el impacto de su influencia cultural es notorio hoy en día. Turquía, hay que recordar a los despistados, es un país musulman pero no árabe, por lo que su ámbito cultural es otro. El actual pueblo turco tiene sus raíces en la Asia profunda. De allí emigraron dejando una estela de pueblos turcófonos por toda Asia Central que ha recuperado su conciencia de ser tal porque Turquía se ha convertido en un referente para ellos. 
Turquía es la división entre la Unión Europea y Asia, y por consiguiente con los aliados de Estados Unidos y hasta América Latina. Su poder radica en la importancia económica, social, religioso y militar. 

sábado, 9 de julio de 2016

Adiós a Juventino Rosas

Juventino Rosas, el célebre compositor mexicano del vals Sobre las olas, nació el 25 de enero de 1868, en Santa Cruz de Galeana, ciudad que actualmente se nombra Santa Cruz de Juventino Rosas, en Guanajuato; murió en Surgidero de Batabanó, un pequeño poblado de pescadores al sur de la Habana, Cuba.
En Surgidero de Batabanó existe un pequeño monumento que recuerda la muerte de Juventino Rosas. Todos los años, el 9 de julio, se realizan actos en recordación del músico mexicano.
Entre los músicos cubanos se considera de mala suerte el interpretar de día el vals “Sobre las Olas”, quizás esto se deba a la leyenda de que Juventino Rosas pudo oír desde su lecho de muerte a un trío de músicos callejeros que interpretaban su vals, poco antes de morir.
Otra explicación del elemento fúnebre en la ejecución del vals “Sobre las Olas” es que cuando sus restos fueron traslados a México en 1909 y uno de los vagones del Ferrocarril mexicano se convirtió en capilla ardiente, las notas del vals se escucharon por todos los lugares, por donde pasó el tren.
Muchas veces el nombre de Juventino Rosas es invocado en algunas las ceremonias espiritistas que se realizan en Cuba, sobre todo en las fiestas rituales conocidas como los violines, donde también se toca con frecuencia el vals “Sobre las Olas”. En estos ritos siempre se mezcla el violín con la tumbadora y otros instrumentos de percusión característicos de la música popular cubana.
En Cuba, Juventino Rosas, mantuvo múltiples relaciones amistosas; ya mencionamos a Regino Boti quien fuera un renovador de la poesía cubana, e hispanoamericana; pero también debemos mencionar al doctor José Manuel Campos quien lo atendió gratuitamente en su clínica Casa de Salud Nuestra Señora del Rosario, en Surgidero de Batabanó y finalmente a Isidro Albaina, secretario del juzgado de Batabanó, quien se encargó de organizar los funerales cubanos del genio mexicano y conservó las pertenencias del artista, incluido su famoso violín, por lo cual fue condecorado años más tarde con la orden del Águila Azteca por el gobierno mexicano.En los escasos 6 meses en que Juventino Rosas permaneció en tierras cubanas escribió varias obras musicales de las cuales se conservan el vals Martha y el chotis Espirituano, el primero dedicado a la insigne patriota villaclareña Martha Abreu y el segundo a una bella joven de Sancti Spiritus. Además junto al entonces novel poeta cubano Regino Boti, creó un nuevo texto para su inmortal vals Sobre las olas.
El periodista Miguel Necochea y la Sociedad de Compositores Mexicanos en 1909, llevan a cabo gestiones para exhumar y trasladar los restos de Juventino Rosas a México. Los mexicanos residentes en Cuba, asumen los gastos.
En el Museo Nacional de Historia reposa el violín de Juventino Rosas, instrumento con el que compuso el vals “Carmen”, dedicado a Carmen Romero Rubio de Díaz, la esposa del general Porfirio Díaz, y el vals “Sobre las Olas”. El violín permaneció en Cuba hasta que en 1931 el compositor Vicente Garrido lo rescató y donó al museo.
Probablemente fue Isidro Albaina quien escribió el epitafio en su tumba: “Juventino Rosas, violinista mexicano y autor del célebre vals “Sobre las Olas”, falleció en julio de 1894. La tierra cubana sabrá conservar su sueño”.

viernes, 1 de julio de 2016

La Noche de los Cuchillos Largos

La Noche de los cuchillos largos (en alemán: Nacht der langen Messer) u Operación Colibrí fue una purga que tuvo lugar enAlemania entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934, cuando el régimen Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán para apoderarse de todas las estructuras del Estado alemán. Muchos de los que fueron asesinados esos días pertenecían a las Sturmabteilung (SA), una organización paramilitarnazi. Adolf Hitler se opuso a las SA y a su líder, Ernst Röhm, porque percibía la independencia de las SA y la inclinación de sus miembros hacia la violencia callejera como una amenaza contra su poder. Hitler, además, quería el apoyo de los jefes de la Reichswehr, la organización militar oficial de Alemania, que temían y despreciaban a las SA y, en particular, la ambición de Röhm para que las SA absorbieran a la Reichswehr bajo su liderazgo. Finalmente, Hitler usó la purga para atacar o eliminar a los críticos con su régimen, especialmente contra aquellos que eran leales al vicecanciller Franz von Papen, y para vengarse de sus antiguos enemigos.


nazi llevó a cabo una serie de asesinatos políticos. Se puede incluir dentro del marco de actos que realizó el 
Murieron al menos 85 personas durante la purga, aunque el número total de fallecidos pudo ascender a cientos, y más de mil oponentes al régimen fueron arrestados. La mayor parte de los asesinatos los llevaron a cabo las SS (Schutzstaffel), un cuerpo de élite nazi, y la Gestapo (acrónimo de Geheime Staatspolizei: ‘policía secreta del Estado’), la policía secreta del régimen. La purga reforzó y consolidó el apoyo de la Reichswehr a Hitler, aportando fundamentos jurídicos al régimen, ya que las cortes alemanas rápidamente dejaron a un lado cientos de años de prohibición de ejecuciones extrajudiciales para demostrar su lealtad al régimen.
Antes de la ejecución, quienes la planearon se referían a ella como «Colibrí» (en alemán: Kolibri), ya que esta era la contraseña que se usaría para enviar a los escuadrones de ejecución el día elegido. Parece ser que el nombre en clave de la operación fue elegido arbitrariamente. La frase «Noche de los cuchillos largos» en alemán es anterior a esta masacre y se refiere en general a cualquier acto de venganza. Su origen podría estar en la matanza de los hombres de Vortigern por los mercenarios anglos, sajones y jutos del mito delrey Arturo, que recibió el mismo nombre. Actualmente, los alemanes aún usan el término Röhm-Putsch («Golpe de Röhm») para describir este suceso. golpe de Estado. Muchos autores alemanes suelen entrecomillar este nombre o nombrarlo como el así llamado «Röhm-Putsch» para describir este suceso. Este es el nombre que usaron durante el régimen nazi para indicar que los asesinados tenían que ser necesariamente eliminados para evitar un golpe de Estado. Muchos autores alemanes suelen entrecomillar este nombre o nombrarlo como el así llamado «Röhm-Putsch».