domingo, 7 de mayo de 2017

Historia de la Escuela Superior de Economía~65 Aniversario

En 1937, por acuerdo del presidente de la República, se incorporó dentro de la estructura del Instituto Politécnico Nacional la carrera de Economía. Los estudios de Economía se implantaron en la Escuela Superior de Comercio y Administración que adoptó el nombre de "Escuela Superior de Ciencias Económicas, Administrativas y Sociales" (ESCEAS). La carrera de economista se inició con 17 estudiantes, 12 provenientes de la "Universidad Obrera" y 5 que se habían inscrito en la carrera de contador. La planta docente estuvo integrada por 5 profesores.
Los objetivos establecidos para la carrera fueron:
  • Preparar especialistas en funciones técnicas de carácter económico.
  • Capacitar a los estudiantes en el planteamiento económico de México.
  • Dar los elementos técnicos para atender y corregir las implicaciones de la economía mundial sobre la nación.
  • Satisfacer la demanda social de profesionales de la economía.
  • Proporcionar a los egresados una preparación social y profesional al servicio de las mayorías nacionales.

En 1944, después de siete años de operar como una carrera de las que se estudiaban en la Escuela Superior de Ciencias Económicas, Administrativas y Sociales y como consecuencia de movimientos en los que participaron estudiantes y profesores de la carrera de Economía, se acordó la creación de la Escuela de Economía. Se extendieron los nombramientos de director y subdirector los cuales recayeron en los licenciados Guillermo Schultz y Gustavo Sandoval, respectivamente, pero por razones de presupuesto y una reducida población escolar, no se concretó su operación.
También en 1944, un grupo de estudiantes de la carrera de Economía pidió la separación de la Escuela Superior de Ciencias Económicas, Administrativas y Sociales en dos partes: la Escuela de Estudios Económicos y Sociales y la Escuela Superior de Estudios Administrativos, y solicitaron se nombrara un director y la separación del anexo de la escuela para la instalación física del nuevo plantel. En ese año la carrera tuvo 28 estudiantes.
Por varios años se mantuvo vigente la idea de separar la carrera de economista de la Escuela Superior de Ciencias Económicas, Administrativas y Sociales, para que fuera impartida en una Escuela Superior de Economía. El movimiento iniciado por estudiantes y maestros tomo fuerza con la generación de 1950, a la que, posteriormente, se sumaron los integrantes de la generación de 1951. En estas acciones tuvieron una significativa participación, entre otros:
  • Los estudiantes de la generación de 1950: Vicente Bertely Silva, María Bousquets de Bertely, Omar Vite Bonilla, Edelmiro Ramiro Castañeda Calderón, Roberto Rivera Salazar, Cuauhtémoc Moreno Jaramillo (autor del escudo de la escuela), Fidel Toriche Durán, Benigno Ramos Gómez, Andrea Flores Pérez, Beatriz y Elvia Martha García Heredia.
  • Los estudiantes de la generación de 1951: Benjamín Álvarez Melgoza, Alfredo Jiménez García, María Dolores Huerta Crespo, Armando Tello García, Óscar McSweeney Pérez.
  • Los estudiantes de generaciones anteriores a 1950: Aurelio García Sierra, Juan José Ochoa Salazar, Tomás Martínez López, Rafael Montaño Flores, Alfredo Fandiño Gamboa, Máximo Valdivieso, Moisés Carvajal Santamaría, Constantino Belmar Pérez, Graciela Pérez Rodríguez, Urbano Oviedo Cedillo, Felipe González López.
En ese movimiento también participaron algunos egresados de la carrera de economista como Salvador Ruiz Suárez, Alfonso Suárez Cabildo y otros.
Este grupo de estudiantes contó con el apoyo de varios profesores y profesionistas distinguidos, entre los que destacan Gilberto Loyo, Francisco Zamora, Eugenio Méndez, Rubén Fuentes Delgado, Roberto Robles Martínez, Eduardo Ruiz Castaño, Ricardo Orozco Belmont, Guillermo Villareal Caravantes, Gustavo Sandoval López, Otilio Esperanza, Luis F. Lanz Margalli, entre otros.
Como fruto de este movimiento, en 1951, después de muchos meses de acciones, siendo director general del Instituto Politécnico Nacional el ingeniero Juan Manuel Ramírez Caraza, se expidió el acuerdo de creación de la Escuela Superior de Economía y se fijó el 7 de mayo de 1952 como fecha de su inauguración. El día previsto, a las 18:00 horas, se llevó a cabo la ceremonia respectiva en el entonces gimnasio del instituto. La declaratoria de inauguración estuvo a cargo del oficial mayor de la Secretaría de Educación Pública, contador público titulado Santiago Fraga Magaña, con la presencia del director general del instituto. El discurso alusivo fue pronunciado por el estudiante Vicente Bertely Silva, secretario general de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Superior de Economía.
A la Escuela Superior de Economía se le asignó el local que se encuentra en la esquina de las calles Carpio núm. 1 y Avenida de los Maestros, llamado por muchos años El Barco, e inició sus actividades con unos 60 estudiantes y 25 maestros que cubrían los 5 años de la carrera.
La ESE inició sus operaciones como una escuela vespertina y en 1968 se puso en marcha el turno matutino, con lo que se tiene un mayor aprovechamiento de los recursos, principalmente las instalaciones. En 1968, también para beneficio de estudiantes y docentes, se estableció el sistema de cursos semestrales y, posteriormente, en 1972 se ampliaron a 6 las opciones de titulación:
  • Tesis tradicional
  • Tesis colectiva (dos o más pasantes)
  • Tesis memoria
  • Examen por áreas básicas
  • Escolaridad (promedio de calificación superior a 9)
  • Cursar dos semestres de una maestría
Un paso de gran significado para el futuro de la actividad académica de la ESE fue la creación de la Sección de Graduados e Investigación Científica y Tecnológica, con la puesta en operación, primero de la maestría en Economía Industrial, en 1970, y posteriormente otros estudios de posgrado: en 1973 la maestría de Comercio internacional, y en 1974 la maestría en Desarrollo Económico y la aprobación por parte de la SEP del programa de doctorado en Ciencias Económicas. En la Sección de Graduados se inauguró, en 1984, el Proyecto Interdisciplinario de Medio Ambiente y Desarrollo Integrado (PIMADI), resultado de un convenio entre el IPN y la Universidad de Sorbona, París III. Operó por varios años como un programa más de posgrado en la ESE, pero luego fue cambiando a la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), y actualmente funciona como el Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios del Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD).
En 1985 empezó a funcionar el doctorado en Ciencias Económicas y en 1989 la maestría en ciencias con especialidad en Econometría.
A fin de proporcionar a los estudiantes la oportunidad de realizar sus estudios de economía a su ritmo -no mayor o menor tiempo que los cinco estipulados para la carrera de economía- y sin la obligación de asistir a clase de manera ordinaria, se estableció la modalidad de educación no presencial. En febrero de 1973 se creó la División de Estudios por Sistemas Abiertos que constituía un sistema de acreditación flexible. De esta modalidad egresaron varios economistas distinguidos. Al año siguiente se creó el Sistema Abierto de Enseñanza.
Varios egresados de la ESE han ocupado cargos importantes en la Administración Pública de México, destacando el Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León quien ocupó la Presidencia de la República de diciembre de 1994 a diciembre del 2000. 
La Escuela Superior de Economía cuenta con los murales de los artistas Gilberto Ramírez y José Hernández Delgadillo.

ww.ese.ipn.mx 

domingo, 23 de abril de 2017

100 Beneficios de la Lectura

  1. La soberbia se alivia leyendo un gran libro. (Este primer punto es un tanto ambiguo, qué se entiende por un buen libro, es un poco un pose intelectual respecto a la lectura)
  2. La tristeza revela su inagotable riqueza a la luz de la lectura de un gran libro.
  3. La lectura mejora la visión de las cosas y permite ver lo que antes nunca se había visto.
  4. La lectura brinda experiencias en mente propia.
  5. La lectura es dinamita pura para la imaginación.
  6. La lectura nos permite estar siempre acompañados, aunque también respeta nuestra soledad.
  7. La lectura nos dota de las palabras para expresar nuestros sentimientos, emociones, creencias.
  8. La lectura nos acerca cada vez más a la autocomprensión.
  9. La lectura es constructora de sociedades y de sueños.
  10. La lectura es algo que podemos hacer en todas partes.
  11. La lectura enseña que el mundo entero puede ser como un libro.
  12. En 20 o 30 años, la frase anterior deberá decir: La lectura enseña que el mundo entero puede ser como una computadora. (En realidad yo diría que en mucho menos tiempo)
  13. La lectura brinda beneficios económicos: entender las cláusulas de los contratos ahorra dolores de cabeza y juicios. (No se lee sólo libros, se leen letras pequeñitas y eso también ayuda)
  14. La lectura nos transporta gratuitamente a través de todo el espacio y todo el tiempo.
  15. La lectura nos da una voz.
  16. La lectura es lo más cercano a la telepatía y a la mediumnidad.
  17. La lectura nos da el placer de ver cómo nuestra mente crea universos.
  18. La lectura sirve también como un espejo.
  19. La lectura es como una hermosa melodía sin instrumentos, o cuyo único instrumento es la palabra.
  20. La lectura puede ser, para un niño, un juego perfecto.
  21. La lectura es mejor –pero mucho, mucho mejor– que el cine y la televisión. (Francamente, no lo creo, no se trata de competencia o comparación, son espacios distintos)
  22. Cuando leo, lee el universo.
  23. A veces, cuando leo, descubro lo que pienso.
  24. La lectura evita infracciones de tránsito.
  25. Los malos gobiernos temen a los buenos lectores. (Por eso tanta quema y censura de libros y bibliotecas)
  26. Los tiranos no soportan a los lectores que se empeñan.
  27. Los olvidadizos tienen en la escritura y la lectura su mejor herramienta.
  28. La lectura eleva el alma.
  29. La lectura rejuvenece a la vez que nos hace sabios.
  30. Se puede leer cómo es morirse, sin haber muerto o morir al hacerlo.
  31. Leer es dejar que el amor suceda.
  32. Leer es viajar sin pagar nada.
  33. Leer nos guía a través del mundo.
  34. Leer las palabras de un padre, o de una madre, escritas hace tiempo, los vuelve vivos.
  35. Leer el escrito de un niño, obliga a redescubrirlo todo.
  36. Leer es una escuela, un templo, un hospital: me educo, me elevo, me repongo.
  37. Leer es una riqueza que se lleva a todas partes sin ostentar.
  38. Leer cultiva la humildad. (A algunos los hace más soberbios)
  39. Leer nos conduce a paradojas y se hace imposible aburrirse.
  40. Leer acaba por volverse una actividad de tiempo completo. (No sólo leemos libros, leemos anuncios, señales, leemos entre líneas, leemos advertencias en los medicamentos, leemos contratos en el banco, etc.)
  41. Leer en sueños: ojalá se pudiera recobrar todo lo así leído.
  42. Leer en una biblioteca, es como un safari en la selva pero sin víctimas.
  43. Leer enriquece los sueños.
  44. Leer cambia vidas.
  45. Leer salva.
  46. Leer es un examen.
  47. Leer nos permite ver la inmensidad de nuestra ignorancia. (Y creo que al darnos cuenta de que no leeremos todo, nos da un golpe más de realidad respecto a nuestra ignorancia)
  48. Leer brinda un gozo que, cultivado, puede durar toda nuestra vida.
  49. Leer –esto lo escribió otro– es hablar con los muertos por los ojos.
  50. Leer evita enfermedades, intoxicaciones y envenenamientos. (la lectura va más allá de la pose intelectual, esto es la utilidad de la lectura)
  51. Leer evita costosas reparaciones y composturas. (una vez más se habla de utilidad real y no de pose intelectual)
  52. Leer es algo sumamente productivo.
  53. Leer es siempre perfecto.
  54. Leer da temas de conversación.
  55. Leer, a veces, espanta. (si no, amanezcan con las noticias de un diario)
  56. Cuando leer algo nos horroriza, somos afortunados.
  57. Leer la prensa es toda una escuela: se descubre la mentira y el engaño pero entre líneas siempre está la realidad.
  58. Leer las palabras ayuda a leer los síntomas, los rasgos, el clima, los rostros, las estrellas.
  59. Leer poesía es reinar en uno mismo, o en otro.
  60. Leer frenéticamente y en vehículos en movimiento, puede ocasionar mareos (éste no es un beneficio). (no, pero igual nos ayuda a pasar horas muertas de transporte)
  61. Releer es un placer supremo.
  62. Leer es el máximo placer casto.
  63. Leer a otros es encarnar las palabras.
  64. Leer tiene mucho de ser llevado, pero sin tiranías, por mundos desconocidos y hay un arte en ese viaje.
  65. Leer es descubrir.
  66. Leer es explorar.
  67. Leer nos exige lo mejor de nosotros mismos.
  68. Leer es escuchar.
  69. Leer enriquece insospechadamente.
  70. Leer es una herencia magnífica.
  71. Leer buenos libros es un arte que cultivan pocos.
  72. Ejercer el derecho de leer es el principio de la sabiduría.
  73. Un gobierno que no alienta lectores, alienta fracasos.
  74. Un gobierno que no alienta lectores, no tiene esperanza.
  75. Leer es la savia de la democracia.
  76. Leer es un lujo que todos debemos darnos.
  77. Leer debe reducir la pobreza, la marginación, la exclusión y la injusticia.
  78. Leer abre innumerables puertas e ilumina incontables caminos.
  79. Leer nos da alas, aletas, agallas y vista de rayos X. (Es broma).
  80. Leer nunca es tiempo perdido.
  81. Leer nos hace amigos y nos da amigos.
  82. Leer educa la mente, la memoria y la imaginación.
  83. Leer obliga a escribir.
  84. Leer obliga a aprender a escuchar.
  85. Leer nos hace pensar severamente en los otros.
  86. Leer humaniza.
  87. Leer libera.
  88. Leer alimenta la autoreflexión.
  89. Leer eleva la autoestima.
  90. Leer nos abre el mundo.
  91. Leer nos da un sentido de anticipación.
  92. Leer manuales nos impide ser engorrosos.
  93. Leer es siempre una lección de humildad y humanidad.
  94. Leer ilumina.
  95. Leer es arriesgarse, exponerse, aventurarse.
  96. Leer es correr el riesgo de cambiarlo todo.
  97. Leer es una de las formas más nobles del amor.
  98. Leer es recibir mucho a cambio de casi nada.
  99. Leer es un excelente negocio.
  100. Leer transforma el mundo.

miércoles, 19 de abril de 2017

CHINGAR

Octavio Paz
De El laberinto de la soledad

¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la madre. No una madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la "sufrida madre mexicana" que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre. Vale la pena detenerse en el significado de esta voz.En la Anarquía del lenguaje en la América española, Darío Rubio examina el origen de esta palabra y enumera las significaciones que le prestan casi todos los pueblos hispanoamericanos. Es probable su procedencia azteca: chingaste es xinachtli (semilla de hortaliza) o xinaxtli (aguamiel fermentado). La voz y sus derivados se usan, en casi toda América y en algunas regiones de España, asociados a las bebidas alcohólicas o no: chingaste son los residuos o heces que quedan en el vaso, en Guatemala y El Salvador; en Oaxaca llaman chingaditos a los restos del café; en todo México se llama chínguere o, significativamente, piquete al alcohol; en Chile, Perú y Ecuador la chingana es la taberna; en España chingar equivale a beber mucho, a embriagarse; y en Cuba, un chinguirito es un trago de alcohol.
Chingar también implica la idea de fracaso. En Chile y Argentina se chinga un petardo, "cuando no revienta, se frustra o sale fallido". Y las empresas que fracasan, las fiestas que se aguan, las acciones que no llegan a su término, se chingan. En Colombia, chingarse es llevarse un chasco. En el Plata un vestido desgarrado es un vestido chingado. En casi todas partes chingarse es salir burlado, fracasar. Chingar, asimismo, se emplea en algunas partes de Sudamérica como sinónimo de molestar, zaherir, burlar. Es un verbo agresivo, como puede verse por todas esas significaciones: descolar a los animales, incitar o hurgar a los gallos, chunguear, chasquear, perjudicar, echar a perder, frustrar.
En México los significados de la palabra son innumerables. Es una voz mágica. Basta un cambio de tono, una inflexión apenas, para que el sentido varíe. Hay tantos matices como entonaciones: tantos significados como sentimientos. Se puede ser un chingón, un Gran Chingón (en los negocios, en la política, en el crimen, con las mujeres), un chingaquedito (silencioso, disimulado, urdiendo tramas en la sombra, avanzando cauto para dar el mazazo), un chingoncito. Pero la pluralidad de significaciones no impide que la idea de agresión en todos sus grados, desde el simple de incomodar, picar, zaherir, hasta el de violar, desgarrar y matar se presente siempre como significado último. El verbo denota violencia, salir de sí mismo y penetrar por la fuerza en otro. Y también, herir, rasgar, violar cuerpos, almas, objetos, destruir. Cuando algo se rompe, decimos: "se chingó". Cuando alguien ejecuta un acto desmesurado y contra las reglas, comentamos: "hizo una chingadera".
La idea de romper y de abrir reaparece en casi todas las expresiones. La voz está teñida de sexualidad, pero no es sinónima del acto sexual; se puede chingar a una mujer sin poseerla. Y cuando se alude al acto sexual, la violación o el engaño le prestan un matiz particular. El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada. En suma, chingar es hacer violencia sobre otro. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha. Y provoca una amarga, resentida satisfacción en el que lo ejecuta.
Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura, inerme ante el exterior. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del primero y la impotencia de la otra. La idea de violación rige oscuramente todos los significados. La dialéctica de "lo cerrado" y "lo abierto" se cumple así con precisión casi feroz.
El poder mágico de la palabra se intensifica por su carácter prohibido. Nadie la dice en público. Solamente un exceso de cólera, una emoción o el entusiasmo delirante, justifican su expresión franca. Es una voz que sólo se oye entre hombres, o en las grandes fiestas. Al gritarla, rompemos un velo de pudor, de silencio o de hipocresía. Nos manifestamos tales como somos de verdad. Las malas palabras hierven en nuestro interior, como hierven nuestros sentimientos. Cuando salen, lo hacen brusca, brutalmente, en forma de alarido, de reto, de ofensa. Son proyectiles o cuchillos. Desgarran. Los españoles también abusan de las expresiones fuertes. Frente a ellos el mexicano es singularmente pulcro. Pero mientras los españoles se complacen en la blasfemia y la escatología, nosotros nos especializamos en la crueldad y el sadismo. El español es simple: insulta a Dios porque cree en él. La blasfemia, dice Machado, es una oración al revés. El placer que experimentan muchos españoles, incluso algunos de sus más altos poetas, al aludir a los detritus y mezclar la mierda con lo sagrado se parece un poco al de los niños que juegan con lodo.
Hay, además del resentimiento, el gusto por los contrastes, que ha engendrado el estilo barroco y el dramatismo de la gran pintura española. Sólo un español puede hablar con autoridad de Onán y Don Juan. En las expresiones mexicanas, por el contrario, no se advierte la dualidad española simbolizada por la oposición de lo real y lo ideal, los místicos y los pícaros, el Quevedo fúnebre y el escatológico, sino la dicotomía entre lo cerrado y lo abierto. El verbo chingar indica el triunfo de lo cerrado, del macho, del fuerte, sobre lo abierto.
La palabra chingar, con todas estas múltiples significaciones, define gran parte de nuestra vida y califica nuestras relaciones con el resto de nuestros amigos y compatriotas. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado. Es decir, de humillar, castigar y ofender. O a la inversa. Esta concepción de la vida social como combate engendra fatalmente la división de la sociedad en fuertes y débiles. Los fuertes los chingones sin escrúpulos, duros e inexorables se rodean de fidelidades ardientes e interesadas. El servilismo ante los poderosos especialmente entre la casta de los "políticos", esto es, de los profesionales de los negocios públicos es una de las deplorables consecuencias de esta situación. Otra, no menos degradante, es la adhesión a las personas y no a los principios. Con frecuencia nuestros políticos confunden los negocios públicos con los privados. No importa. Su riqueza o su influencia en la administración les permite sostener una mesnada que el pueblo llama, muy atinadamente, de "lambiscones" (de lamer).
El verbo chingar maligno, ágil y juguetón como un animal de presa engendra muchas expresiones que hacen de nuestro mundo una selva: hay tigres en los negocios, águilas en las escuelas o en los presidios, leones con los amigos. El soborno se llama "morder". Los burócratas roen sus huesos (los empleos públicos). Y en un mundo de chingones, de relaciones duras, presididas por la violencia y el recelo, en el que nadie se abre ni se raja y todos quieren chingar, las ideas y el trabajo cuentan poco. Lo único que vale es la hombría, el valor personal, capaz de imponerse.
La voz tiene además otro significado, más restringido. Cuando decimos "vete a la Chingada", enviamos a nuestro interlocutor a un espacio lejano, vago e indeterminado. Al país de las cosas rotas, gastadas. País gris, que no está en ninguna parte, inmenso y vacío. Y no sólo por simple asociación fonética lo comparamos a la China, que es también inmensa y remota. La Chingada, a fuerza de uso, de significaciones contrarias y del roce de labios coléricos o entusiasmados, acaba por gastarse, agotar sus contenidos y desaparecer. Es una palabra hueca. No quiere decir nada. Es la nada.